Tropos

Jue, 10/03/2016 - 20:00 - Jue, 14/04/2016 - 20:00 Mara León
Tropos

La rabia de Calibán.

El mundo occidental ha convertido el paisaje en un escenario de cartón piedra, y quienes lo habitamos nos vemos obligados a encajar  dentro de unos estrictos cánones de belleza. Eternamente jóvenes, eternamente sanos, eternamente  altos, eternamente  delgados.

Cuando una mujer fotografía su cuerpo desnudo es difícil desprenderse de las imágenes dominantes de la historia visual del desnudo femenino.  Bajo el vestido ocultamos  las cicatrices.

Mara León desnuda su cuerpo, poniendo toda su  alma en la auto-representación,  para enfrentarse  a las mutaciones que se  han ido producido en él. La fotografía como instrumento de terapia, de rebelión, de construcción de una imagen propia y real frente a este  mundo  artificial.

Hay mujeres que utilizan el desnudo para hacer declaraciones sobre la historia del mismo,  denunciar la mirada masculina dominante que resbala sobre el cuerpo desnudo de una mujer, o para entender el cuerpo que habitan. Este es el caso de Mara.

Una instalación en la 12 documenta  de Jo Spence THE PICTURE OF HEALTH  (1982-1986) componía un friso fotográfico en el que mostraba,  como un grito de dolor y rebelión, su largo proceso de  enfermedad de cáncer de pecho. Spence encontró a través de su arte esta forma de enfrentarse socialmente  a lo que le estaba sucediendo. 

Cada una a su manera hace que el arte no sea una cosa completamente inútil, consistente únicamente en crear belleza e imágenes, que como el retrato de Dorian Grey, sean  admiradas  eternamente  jóvenes y lozanas, entre el perfume de las rosas, lilas y flores de espino,  que embalsamaba el  estudio del artista.

Próspero, el príncipe de Milán, protagonista de La Tempestad, de W. Shakespeare,  tiene dos servidores, Ariel, el espíritu superior y bello, y Calibán, el esclavo salvaje y deformado.

Oscar Wilde en su prólogo al retrato de Dorian Grey  reflexiona sobre la rabia de Calibán:

  «El rechazo decimonónico del realismo es la rabia de Calibán al ver su cara en el espejo. El rechazo decimonónico del romanticismo es la rabia de Calibán al no ver su cara en el espejo».

El trabajo  fotográfico de Mara León  es su modo de enfrentarse al reflejo de su cuerpo para vencer los miedos, las mentiras y los silencios. Elige avanzar de puntillas, ligera, silenciosa y blanca,  por un campo sembrado de minas.

La pieza 012  es una escultura cuyo material es su melena, como si fuera una llama negra, o un mar agitado de tempestad.

La cabellera es,  desde las civilizaciones más antiguas, una manifestación energética, entre sus hilos se enredan símbolos ancestrales de fuerza, fertilidad y belleza.  Cortarse el cabello es un gesto para penetrar en la vida ascética y espiritual, un gesto de renuncia a los placeres y glorias de este mundo, un sacrificio voluntario.

La Pieza 014 es el surgimiento de un nuevo  planeta,  su cabeza rapada por la que levanta una cartografía que nos lleva a explorar todo un continente virgen.

Para Platón (Timeo)  la cabeza humana es la imagen del mundo, porque el  demiurgo, el ser creador,  da una forma esférica y circular al cosmos, y cuando los dioses modelan la figura humana  hacen que nuestra cabeza se asemeje a la forma más perfecta. La bóveda craneal es una semiesfera celeste en la que residiría el alma que da aliento a los hombres.

En la pieza 015 nos muestra su cuerpo tendido  cubierto con dientes de león , es como un continente dormido, que muestra el perfil de sus montañas, cubierto por los dientes de león, como si fueran  estrellas, energía cósmica primigenia.  La imagen de un cuerpo desnudo nos atrae por su pureza y por su erotismo.

En Tropos, Mara León  da a las imágenes de su cuerpo, como la figura retórica,  un sentido distinto al sentido que propiamente le corresponde. Para  comprender  las metamorfosis que está sufriendo, transforma su cuerpo en metáfora.

Mara es su propio demiurgo que amasa el barro para dar forma a un cuerpo en el que volver a reconocerse y con el que tiene que enfrentarse,  que le devuelve su reflejo en el espejo, en el que quiere contemplarse  sin la rabia de Calibán.

 

Carmen Dalmau, directora de Galería CERO